Edyta, una oportunidad para crecer

Edyta, una oportunidad para crecer

Quince mujeres de diferentes nacionalidades comenzaron hace dos meses el curso Edyta, financiado por la Fundación Orange e impartido por Cáritas Diocesana de Huesca. Una exigente, pero bonita experiencia que les ha permitido conocer mejor el funcionamiento del mundo digital y herramientas tan importantes y básicas como su teléfono móvil, una tablet o un ordenador.  

Todas ellas llegaron en septiembre cargadas de mucha ilusión, pero sobre todo de ganas de aprender. Sensaciones y sentimientos que han ido creciendo junto a ellas durante estos días de clases donde han aprendido además otros conocimientos útiles para la vida diaria con diferentes aplicaciones como Google maps, salud informa o el calendario de Google. “Gracias a Cáritas Diocesana ahora puedo coger citas yo sola”, añade Fátima Zohra, alumna de Edyta.

Alfabetización digital

“En este curso he podido aprender a manejarme mejor con los dispositivos móviles al igual que ordenadores y tablets. Quiero añadir que, aparte de aprender con los dispositivos digitales, nos han enseñado a estar seguras de nosotras mismas, tener fuerza y valor”, explica María T., otra de las participantes de Edyta.

Han creado sus propios curriculums vitae con herramientas online y han aprendido a utilizar algunas de las redes sociales más conocidas actualmente. La navegación segura y la privacidad ha sido una constante en el curso. Por ello, han debatido sobre prácticas recomendables o poco seguras para reconocer los peligros o malos hábitos que muchas veces se realizan en el mundo digital.

Soukaina, otra de las mujeres participantes, agradece a las personas docentes y a Cáritas Diocesana de Huesca esta oportunidad que se le ha dado. “Fue muy interesante y complementario para la vida laboral y para crecer personalmente. Aprendimos herramientas nuevas para hacer bien nuestro curriculum. He mejorado mucho en manejar el ordenador y a hacer presentaciones”, apunta.

Un curso que no sólo busca formar en nuevas tecnologías sino también promover el trabajo por proyectos a nivel grupal y de manera personal. Por ello, han trabajado en un proyecto común que han denominado “Trobaetnia” – Encuentro de etnias-.

Encuentro de etnias

Esta Jornada la presentaron a otras personas el pasado 26 de noviembre, en el salón de actos del Centro Cívico Santiago Escartín Otín. Una conmovedora iniciativa orientada a visibilizar la diversidad con una mirada de género. La riqueza de nacionalidades que han convivido estos días en el aula ha permitido crear esta bonita jornada. Mujeres gitanas, marroquís, de Argelia, Guinea Conakry, Senegal y Camerún mostraron pequeñas partes de sus culturas como las fiestas, la comida, las bodas o la música y el baile.

Aprovechando que el 25 de noviembre fue el Día de la Eliminación de la Violencia de Género, expusieron una serie de mujeres importantes para ellas. Mujeres como Fátima Al-Fihri, que mandó construir la primera institución de enseñanza superior del mundo o Sara Giménez, que ha sido la primera mujer gitana que representa a España en el Comité europeo contra el Racismo y la Intolerancia.

La Jornada Trobaetnia concluyó con una interesante dinámica en la que las mujeres cocinaron la «tarta de la diversidad». Para ello animaron al público a participar en su decoración, aportando palabras que ayuden a construir una sociedad diversa y justa. El broche final de la Jornada fue un grito unísono de todas las mujeres diciendo «nosotras también dejamos huella porque somos mujeres luchadoras».

¿Qué es Edyta?

Este espacio se ha convertido para muchas de ellas en una vía de escape de sus rutinas. También han aprendido a conocerse mejor con dinámicas sobre gestión emocional o comunicación, entre otras competencias como la cooperación, la relación interpersonal o el trabajo en grupo. “He estado muy a gusto en Edyta y quería dar las gracias también por el compañerismo”, comenta Elena. De hecho, este es uno de los puntos que más han destacado las alumnas al finalizar el curso.

Las dos escapadas por la ciudad, que se organizaron desde el curso, al Parque Miguel Servet y al Museo Pedagógico les ayudaron a conocerse más y a fortalecer su red social con las compañeras. Por último, Aissatou destaca que el curso le ha parecido muy interesante porque “nos abre las puertas del mercado laboral, amplia nuestras posibilidades y responde a nuestras necesidades”.