«Semillas de esperanza»

«Semillas de esperanza»

El domingo 17 de noviembre se celebrará la III Jornada Mundial de los Pobres bajo el lema “La esperanza de los pobres nunca se frustrará”, una cita promulgada por el papa Francisco en 2017 que pretende destacar la opción de la Iglesia por las personas empobrecidas. Una esperanza que día a día alimentamos desde Cáritas Huesca a través del acompañamiento y de la apuesta por las personas más desfavorecidas.

Con esta actitud propositiva, hemos querido visibilizar esta jornada con una acción de reflexión y encuentro, que se ha celebrado en la mañana del 15 de noviembre en los locales del Centro de Formación de Cáritas Huesca (plaza Unidad Nacional) y al que han asistido personas participantes, voluntarias y trabajadoras. Con la dinámica “Semillas de esperanza” se han buscado pequeñas razones que tenemos en nuestra vida para la esperanza y, de forma simbólica, se han recogido esas ideas convirtiéndolas en semillas que se han plantado para que den fruto. La jornada ha concluido con un aperitivo, preparado por el equipo parroquial de Cáritas Santo Domingo y algunas personas participantes, que permitió a las asistentes compartir un tiempo con el resto de personas. 

Recientemente se ha presentado la memoria de Cáritas Aragón, que es una muestra más del acompañamiento y la cercanía hacia todas aquellas personas que se encuentran en situaciones delicadas. Como nos recuerda el papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres, hay familias que todos los días se ven obligadas a abandonar su tierra para buscar formas de subsistencia; jóvenes en busca de una realización profesional a los que se les impide el acceso al trabajo a causa de políticas económicas miopes; víctimas de tantas formas de violencia y “pobres en los vertederos recogiendo el producto del descarte y de lo superfluo, para encontrar algo que comer o con qué vestirse. Convertidos ellos mismos en parte de un vertedero humano son tratados como desperdicios, sin que exista ningún sentimiento de culpa por parte de aquellos que son cómplices en este escándalo”.

Las Cáritas de Aragón trabajamos con esperanza por lo que, durante el pasado año, hemos invertido 12.332.414 euros en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, gracias en gran parte a la apuesta solidaria de miles de aragoneses a favor de la inclusión social. Casi 24.000 personas han sido atendidas, lo que supone un 5% menos respecto al año anterior. Estas cifras demuestran, al igual que lo hace el VIII Informe FOESSA Aragón, que se están recuperando los niveles de integración social y mejorando las condiciones de vida, pero esta mejoría no ha alcanzado a muchas familias, ni la recuperación se ha producido con la intensidad adecuada para mejorar sustancialmente sus condiciones de vida.

De hecho, la exclusión social se enquista en la estructura social de nuestro país y de nuestra Comunidad Autónoma, alcanzando en Aragón a 227.000 personas, lo que supone el 17,4% de la población, y de ellas 105.000 personas están en situación de exclusión severa. Estas familias viven en la supervivencia pura y dura, invisibles para muchos y atrapadas en el pozo de la exclusión. La desigualdad y la precariedad se presentan ante ellas en forma de vivienda insegura o inadecuada, de desempleo prolongado, de precariedad laboral extrema o de falta de políticas públicas eficaces.