Las personas sin hogar «sin salida»

Las personas sin hogar «sin salida»

El Día de las Personas Sin Hogar, que este año se conmemora el 31 de octubre, vuelve a obligar a Cáritas Diocesana de Huesca a salir a la calle para visibilizar la realidad de todas las personas que se encuentran en situación de sin hogar y seguir reclamando alternativas habitacionales para todas las personas. Con este motivo, la entidad social ha convocado una concentración hoy, jueves 28 de octubre, que ha tenido lugar en la plaza Navarra a las 11.00 horas, en la que se ha leído el manifiesto.

Este año la campaña de Personas Sin Hogar lanza una alerta bajo el lema “¿Sin salida? Perdidos en un sistema de protección social que no protege. Digamos basta. Nadie Sin Hogar” para poner el foco en el laberinto al que se enfrentan muchas personas perdidas en un sistema de protección social que no funciona. Una jornada que denuncia las dificultades continuadas y permanentes que afrontan las personas en situación de sinhogarismo para acceder a los derechos fundamentales y que se han agravado aún más durante la pandemia.

Vivienda en Huesca

“El problema de la vivienda es un problema de toda la sociedad, ya que no hay alternativas habitacionales asequibles que permitan a las personas acceder o mantener la vivienda”, recuerda Jaime Esparrach, secretario general de Cáritas Diocesana de Huesca.

Por ello, demanda el apoyo de la ciudadanía y de los medios de comunicación para reclamar a las Administraciones públicas la puesta en marcha de una protección social adecuada, justa y digna para todas las personas, conforme a los derechos fundamentales. El fortalecimiento de las políticas públicas, poniendo su foco en las personas más vulnerables, que muchas veces son invisibles o ni siquiera están en el sistema, para facilitar el ejercicio real del derecho a la protección social, que en muchas ocasiones no se garantiza, o es muy deficiente y limitado.

Esta realidad afecta a aproximadamente 40.000 personas en situación de sinhogarismo acompañadas por Cáritas Española y a las 2.500.000 personas en extrema vulnerabilidad que existen hoy en nuestro país como consecuencia de los efectos de la crisis. “Urge responder sin más dilaciones a los retos que esta emergencia humana nos lanza a todas las personas”, apunta Esparrach. Concretamente el Centro de Día Fogaril de Cáritas Diocesana de Huesca ha recibido más de 800 usos en lo que va de año y unas 300 personas harán uso de este espacio hasta diciembre.

“En lo que va de año hemos hecho intervenciones con diversos problemas vinculados con la vivienda con 682 personas, lo que nos pone en una previsión de unas 800 personas durante este 2021”, destaca el secretario general de la entidad social en Huesca. Por el momento, se han dedicado casi 140.000 euros en ayudas relacionadas con la vivienda, aunque la cifra está aumentando rápidamente por lo que podría llegar a ascender hasta los 180.000 euros al acabar el año.

¿Qué puedo hacer yo?

Cáritas Huesca invita a la ciudadanía, a título personal, a comprometerse y contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas en situación de exclusión o sin hogar, a intentar ponerse en el lugar del otro, o a preguntarse por la realidad que están viviendo las personas más vulnerables.

Asimismo, animan a participar en la iniciativa “Tú puedes ser la llave”, que lanzó hace unos meses la entidad para poner en contacto personas acompañadas por Cáritas Huesca necesitadas de un hogar con propietarios dispuestos a poner en alquiler sus viviendas a precios asequibles.

Nuevas realidades de personas sin hogar

La Covid-19 ha supuesto el agravamiento de situaciones de miles de personas que se encontraban en una vivienda insegura o inadecuada, o que incluso estaban ya en situaciones de exclusión y que, con el impacto añadido de la pandemia, se han visto expulsadas de sus viviendas o de los alojamientos precarios en los que se encontraban. Los efectos más devastadores se detectan en los siguientes casos:

  • Personas sin título legal en sus alojamientos o lugares en los que viven y que han tenido que abandonar sus viviendas ante el temor al contagio del propietario/a.
  • Personas que llevaban alojadas años en pensiones u hostales económicos que cerraron sus puertas en el estado de alarma y que han tenido que abandonar sin una alternativa residencial.
  • Mujeres que se han visto repentinamente en situación de calle (empleadas de hogar en régimen interno expulsadas de los domicilios, mujeres víctimas de trata o que ejercían la prostitución y se las ha echado de los clubs o pisos donde se alojaban…).
  • Personas que han tenido que abandonar sus viviendas o alojamientos por la situación de hacinamiento que vivían, y que se han visto en la necesidad de mantener una cuarentena o aislamiento y no tenían donde hacerlo.
Desprotección social

Durante el último año y medio, el Observatorio de la Realidad Social de Cáritas ha constatado situaciones de una gran desprotección social, personal, afectiva o emocional. Algunos ejemplos de este aumento de la desprotección y mayor vulnerabilidad son:

  • El 53% de la población activa acompañada por Cáritas está en situación de desempleo.
  • En enero de 2020, 258.000 personas atendidas por Cáritas vivían en hogares que no han percibido ningún ingreso, 75.000 personas más que antes de que comenzara la presente crisis.
  • El 67% de las familias atendidas por Cáritas dicen contar con ninguna o insuficiente información como para tramitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV).
  • Más de 700.000 personas acompañadas por Cáritas residen en hogares que no disponen de dinero para pagar la vivienda ni los suministros y el 16% de las familias se han visto obligadas a cambiar de vivienda.
  • Un 44% de los hogares tienen graves dificultades para afrontar los gastos de alquiler o hipoteca, así como los gastos de suministro asociados (47%).

Propuestas de protección social

Los mecanismos de protección se deben implementar y hacer reales por medio de:

  • Facilitar el acceso al derecho a la protección social en los procesos administrativos, en los plazos, en la flexibilidad, en los espacios, etc.
  • Garantizar el ejercicio del derecho a la protección social, a través del desarrollo y adaptación de sistemas de prevención, protección y seguimiento desde los servicios sociales, y con herramientas como el acompañamiento social, etc.
  • Garantizar el acceso y disfrute del derecho a la justicia en los casos de vulneración de sus derechos.
  • Desarrollar medidas de carácter preventivo, y no meramente asistenciales.
  • No limitarse a facilitar el acceso a prestaciones económicas, sino ser una verdadera herramienta de cambio y mejora de la vida de las personas, incluyendo medidas de acompañamiento social.
  • Tener en cuenta la participación de las personas vulnerables en el diseño de las políticas públicas que desarrollan sus derechos humanos.
  • Poner en valor acciones de evaluación y coordinación.