¿Qué es la banca ética?

¿Qué es la banca ética?

Fiare Banca Ética y Cáritas Española han firmado recientemente un convenio de colaboración para afianzar su relación y avanzar en la defensa de valores comunes como la inclusión financiera, la cooperación y la solidaridad. Este pacto busca fortalecer la oferta de servicios de finanzas éticas a las 70 Cáritas Diocesanas que integran la Confederación Cáritas en España, entre las que se encuentra la diocesana de Huesca.

Con el fin de conocer con más detalle qué es y a qué se dedica esta entidad hace unas semanas Cáritas Diocesana de Huesca organizó una conferencia informativa que ofreció Juan Garibi, responsable de desarrollo y estrategia de Fiare Banca Ética. Aprovechamos su visita para entrevistarle acerca del funcionamiento de esta novedosa, aunque no nueva, iniciativa financiera.

– ¿Qué es la banca ética?

La palabra banca hace referencia a la actividad que realizamos. Una actividad regulada, sometida a un régimen controlado y establecido, que da garantías a quien gestiona esos recursos contigo de que lo que haces está dentro de un marco normativo.

Por otro lado, es ética pero con un sentido. El objetivo de un banco ético no es maximizar el beneficio económico en la gestión de los recursos, sino darle un sentido a la gestión de esos recursos en beneficios de la comunidad. Sobre todo miramos mucho el impacto de lo que se hace con nuestro dinero. Es decir, qué financiamos, que se realice un análisis previo sobre si tiene sentido o no y que sea transparente el proceso. Así cualquier persona que se implique, en una medida u otra, puede saber en todo momento donde están sus billetes.

¿Qué diferencia a Fiare Banca ética de otra entidad de estas características?

La diferencia puede ser que buscamos tener un equilibrio de las tres formas jurídicas que ha habido históricamente en nuestro país. Intentamos dar servicios al cliente y ofrecer la posibilidad de gestionar sus recursos. De las cooperativas de crédito, incorporamos la democracia y la participación y de las cajas de ahorro, asumimos la preocupación por el bien común y el desarrollo de la comunidad. Una triple pirueta para que al final la comunidad autogestione, de una forma participativa, sus recursos con una oferta de servicios suficiente para provocar una mejora en la propia comunidad, de manera que se cree un circuito.

Es decir, si Cáritas se dedica al Comercio Justo que mi dinero financie eso mientras yo hago voluntariado en el Comercio Justo. Se trata de dar una coherencia a la gestión del dinero. En el fondo es consumo responsable en el aspecto financiero. Existen otras iniciativas sostenibles como la agricultura ecológica, el comercio Justo, la energía renovable o el turismo sostenible.

Otra diferencia es el protagonismo de las entidades en la actividad de Fiare Banca Ética.

Somos conscientes de que las entidades que crean discurso, como Cáritas, como las coordinadoras de ONGs o la Red de Lucha Contra la Exclusión Social, lanzan mensajes. Y esos mensajes al final son los que construyen el discurso que incorporamos a nuestra actividad.

En Fiare Banca Ética no creamos un discurso propio ajeno a la realidad, sino que escuchamos lo que la realidad nos pide. De este modo, intentamos dar respuesta, con recursos siempre escasos y muchas dificultades, pero también con la sensación de ser cuidados por las entidades porque saben que somos pequeños.

– En estos momentos, ¿Qué proyectos estáis desarrollando dentro de España?

Hasta ahora hemos trabajado sobre todo con entidades. Las personas particulares y las familias han sido simplemente ahorradoras que tienen su tarjeta. Realmente nunca hemos tenido préstamos para familias, salvo que fueran autónomos para una entidad socio-empresarial. Sí que hemos trabajado con asociaciones, fundaciones o cooperativas. En ese sentido, tenemos como objetivo, por una parte, la expansión territorial.

Actualmente tenemos oficinas en Bilbao, Barcelona, Madrid y ahora hemos empezado a trabajar sin oficina, pero con una persona desplazada en Sevilla. Poco a poco vamos a intentar cubrir la mayor parte del territorio, porque hay cosas que la tecnología no da: la confianza y la cercanía.

En segundo lugar, ofrecer más productos y servicios a quienes ya son clientes. Empezamos con ahorro a plazos, seguimos con la cuenta para operar por internet, luego con las tarjetas y los acuerdos con Hacienda y la Seguridad Social para la gestión de los pagos y cobros de la Administración. Seguramente ahora toca empezar ya con productos más específicos. Comenzar el gran desafío de trabajar con particulares porque el 75 u 80 % de nuestra clientela son particulares.

¿Qué servicios están previstos incorporar?

Tenemos que asumir que hay una base de gente que quiere trabajar con la entidad. Queremos empezar a darles respuesta y vamos a hacerlo con financiación para necesidades relacionadas con la sostenibilidad y las energías renovables. Estamos empezando con experiencias piloto. Creamos, hace menos de un año y medio, un centro de atención particular con un sistema de atención telefónica.

Por ello, queremos potenciar esa oficina para que pueda dar servicio también a la parte de financiación. Además, este año dentro de los nuevos productos añadidos, hemos lanzado Fondos de Inversión Éticos para entidades. A final de año, también extenderemos esa parte a particulares, de manera que puedan hacer una gestión financiera integral y suene más atractivo el proyecto para las personas.

– ¿Cómo se materializa el convenio que han firmado recientemente Cáritas y Fiare Banca Ética?

Siempre hemos tenido relación con Cáritas. De hecho, tenemos una limitación por Estatutos por la que nadie puede tener más del uno por ciento de la entidad y sólo hay una entidad que tiene el 1% que es Cáritas Italia. Por tanto, la relación ha existido siempre y hay un gran número de Cáritas que tienen algún tipo de relación con Fiare Banca Ética. Y veíamos que a todo eso había que darle una coherencia.

Por otra parte, con Cáritas en España hemos estado trabajando durante los últimos años haciendo pruebas piloto de utilización de un sistema de tarjetas para personas en exclusión social. Para que, igual que se ha dado el paso de los roperos a la tienda de ropa de segunda mano, se pase de la ayuda en mano a la recarga en tarjeta. De esta manera, pueden pagar en un comercio con una tarjeta, lo que da cierta dignidad a la relación financiera de cada familia y persona. Así desde las Cáritas no se gestiona tanto la entrega monetaria sino la intervención con la familia.

Esta iniciativa es simple como producto, pero bordea cuestiones delicadas como el blanqueo de capitales y hemos tenido que trabajarla mucho durante meses. Este convenio era la culminación de ese producto, en este momento en la fase piloto hay unas 1.000 personas de diferentes Cáritas de España. Somos algo más que entidades que se conocen. Trabajamos juntos, nos comprometemos a construir, hablamos de las necesidades y vemos qué podemos hacer. Por tanto, queríamos traducir esa colaboración en algo más.

Entonces, se trata de un convenio flexible y a largo plazo

Sí evidentemente, nosotros en este momento tenemos lo que tenemos, pero es un hecho que cuando hemos empezado con los fondos éticos de inversión en España unas de las primeras entidades que se han acercado son las Cáritas. Eso nos ha permitido que, con las primeras ventas de esos fondos, lo que hemos hecho es cubrir los costes de la puesta en marcha de la prueba piloto de tarjeta.

Vamos incorporando servicios en diálogo y evidentemente nosotros tenemos un órgano que se llama Mesa de Socios de Referencia, donde están las entidades más representativas, donde además de tener un voto en la Asamblea, son escuchadas continuamente. Cáritas Española es una de ellas.

Por ejemplo, en estos momentos hay otra entidad que se dedica a la energía y estamos construyendo el producto de autoconsumo. Es decir, cada una aporta su valor añadido para que, desde distintas ópticas de intervención, tengamos ojos y seamos capaces de hacer propuestas.