Círculo de experiencias migratorias

Círculo de experiencias migratorias

Con motivo del Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza, que se conmemora todos los 17 de octubre, Cáritas Diocesana de Huesca celebró el 14 de octubre la actividad “Las Ondas de la Pobreza. Círculo de experiencias migratorias”.

Una iniciativa que enlaza con la campaña sobre la irregularidad sobrevenida Esperábamos trabajadores, vinieron personas y queremos vecinos”, a la que nos sumamos desde Cáritas Huesca, dada la importancia e incidencia que tiene este aspecto en la vida de gran parte de las personas que acompañamos a diario.

La actividad, que tuvo lugar en el Centro Cultural de Ibercaja Villahermosa, se desarrolló en formato de mesa de experiencias en la que participaron tres personas. En primer lugar, Fernando, voluntario de Cáritas que ha sido representante de la Unión Europea en América Latina, esquematizó los aspectos normativos que afectan a las situaciones de asilo, protección subsidiaria y razones humanitarias. Asimismo, dedicó unos minutos a visibilizar y hacer más comprensible la legislación sobre el acceso al trabajo vinculado a la inmigración económica.

Migración_experiencias

Testimonios migratorios

Sergio, padre de dos hijas y procedente de Nicaragua, compartió su experiencia migratoria comentando cómo ha sido todo el proceso que ha vivido hasta regularizar su situación como refugiado. Un camino largo, en su caso de unos dos años, que ha terminado con una sorpresa agradable para él y sus dos hijas. “Es como si me hubiera tocado la lotería”, apuntó Sergio literalmente.

Sin embargo, son muchas las solicitudes de protección internacional que no se aceptan y dejan a un gran porcentaje de personas en situación de irregularidad sobrevenida. Desamparadas de la noche a la mañana sin un lugar donde vivir y con una orden de expulsión del país. Situaciones incomprensibles que rompen la poca estabilidad y esperanza que tanto han luchado para conseguir mientras esperaban esa respuesta.

Situación irregular

Otras personas, como Fátima, que es marroquí, ni si quiera han tenido la oportunidad de optar por la protección internacional. En el caso de Fátima y su familia, desde que llegaron, hace cuatro años, intentan buscar un empleo que les abra la puerta al permiso temporal de residencia en España. Decidieron dejar su país para crear un proyecto de vida sin presiones. Más opciones de futuro para ellos y para el hijo que crecía en su vientre cuando llegaron a este país. Estaba embarazada de siete meses. “A pesar de que mi bebé nació en España, no puede obtener la nacionalidad porque nosotros, sus padres, no la tenemos”, explicó Fátima.

En su país trabajaban los dos, pero en España sólo el marido de Fátima ha conseguido trabajar algunas horas. Y con la pandemia todo se paralizó aun más. Él ha decidido buscar alguna alternativa laboral temporal fuera de Huesca para poder seguir pagando los gastos. Fátima, además de cuidar de su niño de cuatro años, trata de formarse mientras también busca empleo.

Como muestra del obstáculo que supone estar en su situación, relató algunas de las dificultades con las que se encuentran a diario. Una operación tan necesaria como abrir una cuenta bancaria para ellos es imposible. A ello se suman otras gestiones como solicitar algunos servicios médicos, conseguir una vivienda con contrato de alquiler o empadronarse, para lo que se necesita tener una residencia habitual.

El círculo de experiencias migratorias finalizó tras un breve, emotivo y enriquecedor debate con las personas asistentes. Un espacio que sirvió para corroborar la necesidad de seguir trabajando en red y de visibilizar la realidad migratoria.