Junto con la tarea de enseñar en la formación de la Catequesis, y la de celebrar los misterios de Dios en la Liturgia, la tercera gran tarea de toda comunidad cristiana viva en la Iglesia es la de poner en ejercicio el amor que se hace gesto de Caridad. Lo dijo Jesús: lo que hicisteis a uno de estos mis pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis (Mateo 25).

Es verdad que la Presencia del Señor está por doquier, y sus huellas y su rastro son fácilmente reconocibles en tantos lugares y circunstancias. Pero la Presencia de Jesús en los pobres ha sido una de las que más veces ha suscitado en la historia de la Iglesia la santidad y la entrega.

Ya resulta sintomático el que los dos días en los que la Iglesia mira de modo particular a los pobres sean dos días significativamente eucarísticos: el Jueves Santo y el día de Corpus Christi. Es la misma Presencia de Jesús, fundida aunque no confundida, en la Eucaristía y en la circunstancia de los pobres.

Nuestra Cáritas diocesana, cumple este precioso empeño de atender al Señor en la persona de los más necesitados, y de recordarnos a todos este mandato de Jesús. Es para mí gratamente obligado reconocer la buena labor que se hace desde esta institución diocesana, al tiempo que les animo a cuantos de tantos modos y con diversa responsabilidad en Cáritas buscan la forma de servir más y mejor a los pobres, desde una perspectiva claramente cristiana y eclesial -la nuestra-, sea cual sea el rostro de pobreza tras el cual nos espera el Señor.

D. Jesús Sanz Montes
Obispo de Huesca y Jaca






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