Mildred: entre el silencio y la solidaridad
NI siquiera cuando dices palabras en silencio sabes tantas veces expresar un sentir que quisieras de veras comunicar. Tímidos nuestros labios, retraídos nuestros brazos, ceden todo lo que quisieran decir a nuestra mirada fugitiva y a nuestro callado corazón. Es una escena que tantos de nosotros hemos vivido ante la enfermedad o ante la muerte de la gente que más queremos. Y algo así experimento yo cuando veo el temido desenlace que pudiera acarrear la pérdida de trabajo para muchas familias de nuestra ciudad.

Hace unas semanas, la Iglesia de Huesca expresamos desde nuestra Cáritas Diocesana ese sentir dolido y solidario ante la situación que estaba viviendo un colectivo importante de personas ante la amenaza de cierre de la empresa Mildred - Pauni.


Entonces decíamos con respeto y con firmeza a la vez, que pedíamos a la sociedad oscense -y en especial a quienes tienen capacidad de aportar soluciones- que mirara el problema desde los ojos de los que más tienen que perder: los trabajadores y sus familias. Sí, porque si sólo se mira una problemática así desde la viabilidad de la gestión empresarial, desde las expectativas cumplidas de un ejercicio económico, desde la pura y dura competitividad, entonces las personas no cuentan, sólo sirven como piezas anónimas de unos objetivos sin rostro humano, sin entraña, sin corazón.

Yo quiero pensar que se habrán hecho todos los posibles por las partes implicadas en sacar a flote esta emblemática empresa oscense; quiero pensar que se han puesto los medios posibles para evitar este desastre humano que supone para más de cuatrocientas familias quedarse sin trabajo. Pero si todavía hubiera un resquicio, por pequeño que fuera, para evitar la tragedia o para hacerla lo menos terrible posible, quiero pensar también que se emplearán todos los medios al alcance por parte de la empresa y de las administraciones locales, provinciales y autonómicas. Vaya para quienes pueden hacer algo mi ánimo y mi urgencia hacia la más generosa generosidad.

Jesús SANZ MONTES, ofm
Obispo de Huesca

  Ante la situación de Mildred Pauni

Cáritas Diocesana de Huesca quiere manifestar su solidaridad con las personas que trabajan en Mildred-Pauni y mostrar apoyo a las iniciativas que se pongan en marcha para salvar los puestos de trabajo.

La institución caritativo-social de la Iglesia de Huesca pide a la sociedad oscense –y en especial a quienes tienen capacidad de aportar soluciones- que mire el problema desde los ojos de los que más tienen que perder, los trabajadores y sus familias.

Es conocido que el cierre de Mildred-Pauni supondría la pérdida del empleo de 410 trabajadores y trabajadoras. Pero hay algunos datos que agravan, más si cabe, las consecuencias del cierre: En la empresa trabajan bastantes parejas, familias que por tanto quedarían sin ingreso alguno y es una de las pocas alternativas laborales de nuestra ciudad para el personal no cualificado. Además, en buena parte de estos casos, se trata de personas inmigrantes, especialmente mujeres del Magreb y países subsaharianos, de cuyo trabajo depende el sostenimiento de los familiares que viven en Huesca y aquellos que permanecen en sus lugares de origen, y que tienen pocas posibilidades de acceder a otros empleos.

El trabajo de Cáritas Diocesana con las personas más necesitadas nos ha llevado en muchas ocasiones a ver con alegría como alguna de las mujeres que participan en nuestros cursos promocionales o que han acudido a nuestros servicios de acogida, consiguen su primer empleo “donde las magdalenas”,

convirtiéndose de repente en medio de sustento de sus familias y evitando que dependan de las ayudas sociales.

Es cierto que poco podemos hacer. Cáritas no será quien salve la empresa, ni quien tome la decisión de qué pasará con los trabajadores, ni siquiera quien diga qué es lo mejor en este momento para resolver esta crisis. Pero Cáritas sí que puede alumbrar una mirada de preocupación y expectación ante la situación de la factoría Mildred-Pauni en nuestra ciudad, mostrar su solidaridad y pedir el compromiso de todas las partes para que se conserven los puestos de trabajo.


Cáritas Diocesana de Huesca

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