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26 de enero de 2012.
La actividad más conocida de Cáritas Diocesana de Huesca, de acoger a las personas más necesitadas y ayudarlas para que puedan salir de la pobreza, no agota, ni mucho menos, todo su quehacer ya que, como apoyo indispensable a toda esa actividad, resulta necesario difundir la acción y los trabajos de Cáritas en orden a remediar las situaciones de necesidad y, al mismo tiempo, dar a conocer a toda la sociedad la existencia en su seno de graves y crecientes realidades de pobreza, de familias que sufren la angustia de verse desahuciadas de su vivienda, de que se les corte el suministro eléctrico por no poder pagar el recibo, de no tener qué dar de comer a sus hijos, de carecer de hogar, de tener que subsistir la familia con tan solo 400 €, y tantas otras que a diario se acogen en Cáritas. De manera que, siendo conscientes de tan apremiantes necesidades, crezca en todos el espíritu de solidaridad que les lleve a colaborar con Cáritas como voluntarios o a contribuir económicamente a su sostenimiento. Se pretende, no tanto que Cáritas pueda llegar a más, sino el conseguir que la sociedad sea más solidaria.
A ello han respondido numerosas actividades llevadas a cabo el pasado año, entre las que destacan, además de ruedas de prensa, artículos periodísticos y mantenimiento de la página web, la instalación, el día de la Caridad, de una carpa en la plaza Concepción Arenal, de Huesca, con la exposición de los programas y proyectos de Cáritas, así como las V Jornadas de Solidaridad celebradas con varios actos a finales de noviembre pasado o la distribución de 5.000 folletos explicativos de la labor de Cáritas.
Pero esta labor de sensibilización social de Cáritas quiere ser mucho más profunda, pues aspira a transformar al menos a la comunidad cristiana para que se haga patente en ella el amor de Dios y la respuesta de amor que ha de dar el cristiano: un amor a Dios sobre todas las cosas que se traduzca en amor a las demás personas porque no es posible amar a Dios sin amar al prójimo. Con esta transformación en el amor de la comunidad cristiana se espera, por una parte, que toda la comunidad supere el egoísmo y la codicia causantes de injusticias y pobrezas en los más débiles y desprotegidos, y, por otra, que la comunidad, asumiendo el espíritu de caridad, incremente su participación en la acción caritativo-social mediante la comunicación cristiana de bienes y la colaboración personal del voluntariado. De esta forma Cáritas se convierte en un cauce para la práctica por la comunidad cristiana del amor preferente hacia los pobres.
También han sido muchas las actividades de animación llevadas a cabo, en este sentido, por Cáritas durante el año pasado, trabajando singularmente a través de los grupos parroquiales de Cáritas tanto de la capital como de diversos pueblos de la Diócesis, así como con cursos de formación para voluntarios, difusión de las Campañas de Caridad, de Navidad y de Personas sin Hogar o la Jornada Diocesana del voluntariado.
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