|
11 de enero de 2012 .
A través del Programa de Acogida, Cáritas Diocesana de Huesca detecta la realidad de la pobreza existente en la sociedad y de las necesidades más urgentes que deben ser atendidas para que para que las problemáticas sociales no terminen siendo irreversibles. Toda persona que acude a Cáritas en demanda de ayuda es atendida por ese Programa en el que trabajadores sociales y personal voluntario escuchan y tratan de conocer la situación familiar, laboral y económica de las personas y las necesidades que les apremian, y a la vista de tales datos, les informan, orientan y exponen soluciones. Tramitan y gestionan, en su caso, las prestaciones y ayudas sociales que procedan; se propone su acceso a otros programas o proyectos de Cáritas o de otras instituciones; se efectúan las visitas domiciliarias pertinentes; se realiza el acompañamiento de la persona o familia durante todo el proceso y, en fin, se les da las ayudas económicas urgentes que el caso requiera.
El criterio que se sigue en orden a la concesión de ayudas económicas es más bien restrictivo, tratando de que sea el propio interesado el que procure y se esfuerce en resolver su propio problema, a cuyo efecto se le procura toda la ayuda que precise. Sólo cuando la necesidad es urgente y no admite espera se le concede un apoyo económico evitando, sin embargo, la entrega directa de dinero al interesado. En su lugar, se le da un vale para compra de alimentos o medicinas, se le entregan lotes de comida, se pagan alquileres o facturas que deba o se le entregan, en su caso, ropa, muebles, enseres o los billetes para el viaje que precise. Cuando la ayuda que interesa es muy elevada se le propone responsabilizarse de su devolución de acuerdo con sus posibilidades.
Pues bien, durante el año 2011 se detectó en el Programa de Acogida la fuerte incidencia de la crisis económica con un notable incremento de las necesidades urgentes de muchas más personas atendidas, para las que la cuesta de enero duró todo el año. No están cerradas todavía las cuentas del ejercicio ni evaluado el número de ayudas concedidas, pero puede anticiparse de forma bastante aproximada su cuantía total, que supera en casi un 50% la de 2010, hasta alcanzar prácticamente los 100.000 €.Destacan las ayudas por vivienda, principalmente pago de alquileres, con más de 37.000 €, y las de suministro eléctrico, de gas y agua, con más de 31.000 €. Las ayudas de alimentos concedidas superaron los 9.000 €, las de farmacia los 3.000 € y las de billetes de viaje casi 4.000 €. Por último, en ayudas varias se englobaron más de 11.000 €.
A dichas cuantías podríamos también añadir las concedidas en concepto de becas de asistencia a las actividades formativas, ocupacionales o de inserción laboral en los distintos talleres de Cáritas, que superaron los 142.000 € y que contribuyeron a complementar la reducida economía de muchas familias.
Volver a índice de artículos y entrevistas
|